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Situación nacional actual de las personas jóvenes en riesgo de exclusión social 

Según los datos estimados por Eurostat para España, la tasa de desempleo juvenil iba a alcanzar el 31,13 % este año. Ahora, con COVID-19, la oficina estadística de la Unión Europea muestra que el desempleo juvenil en España se sitúa en el 41,7 %. Además, España sigue siendo el país de la UE con mayor abandono escolar (entre quienes tienen 18-24 años) a pesar de haber mejorado en la última década, llegando al 17,3 %. 

En este contexto, las políticas de juventud suelen derivarse de las políticas desarrolladas en materia de desempleo, educación y sistema sanitario. Si bien la política española de juventud no define grupos en riesgo de exclusión social específicos, el enfoque se centra en el empleo y la integración en el mercado laboral.

En Andalucía se ha producido una estigmatización generalizada de las personas jóvenes en desempleo por parte de las personas adultas. Los/-as llamados/-as ninis sufren las consecuencias de la crisis financiera de 2008, e incluso aquellas personas que estaban altamente cualificadas para trabajar en los campos para los que habían estudiado no pudieron encontrar un trabajo adecuado o se vieron obligadas a aceptar trabajos de baja calidad y mal pagados. Esta podría ser una de las razones por las que las personas jóvenes no encuentran la motivación y el entusiasmo para participar en los proyectos y actividades que ofrecen los/-as trabajadores/-as juveniles. Ahora estas personas jóvenes se han visto de nuevo afectadas, esta vez por la crisis económica provocada por la epidemia de COVID-19. 

Además, el impacto de la pandemia ha agravado la desigualdad social y de género, especialmente entre las mujeres jóvenes. En España, el 37,5 % de las mujeres de entre 16 y 29 años ya estaban en riesgo de pobreza o exclusión social. Ahora se enfrentan a un mayor riesgo de abandono escolar y desempleo, asumen una mayor carga de tareas domésticas y de cuidados y están más expuestas a sufrir diversas formas de violencia.

Otro grupo muy afectado es el de las personas jóvenes que están o han estado bajo el Sistema de Protección a la Infancia, y las que no estuvieron, pero crecieron y cumplieron los 18 años en contextos de grave riesgo de vulnerabilidad. El 83,9 % está en riesgo de pobreza y exclusión, y el 10,4 % vive en la calle o en situación de alta precariedad, casi la mitad de ellos (45 %) en Madrid.

Principales retos de los/-as trabajadores/-as juveniles que trabajan con jóvenes en situación de desventaja

Debido a que la estructuración pública de las políticas de juventud en España data de 1975, tras el final de la dictadura franquista y el inicio de la transición a la democracia, y a que la mayoría de los proyectos se basan en un modelo de funcionamiento descendente, hay un llamamiento generalizado a emprender la reestructuración de este sistema. Además, los resultados de España muestran una gran variedad de obstáculos y desafíos a la hora de llegar al público objetivo. Las causas pueden ser las siguientes:

  • Falta de reconocimiento de trabajadores/-as juveniles como profesionales: el trabajo con jóvenes es aún bastante desconocido en el campo de la educación, por lo que la figura de los/-as trabajadores/-as juveniles todavía no se reconoce como profesión. Esto conduce a una falta de confianza hacia estos/-as profesionales por parte de las personas jóvenes y de quienes las rodean, así como de las instituciones públicas y privadas.
  • Falta de conocimiento sobre el trabajo con jóvenes y programas como Erasmus+: la mayoría de la juventud en España no sabe cuáles son las principales funciones de los/-as trabajadores/-as juveniles porque no hay suficiente información disponible al respecto. Una de las razones por las que esta información no llega a las personas jóvenes es que no saben dónde encontrarla, por lo que las charlas informativas en colegios o universidades podrían ser una buena solución. Aunque esto ha ido cambiando con el paso del tiempo en los últimos años, aún hay mucho trabajo por hacer. En muchos casos, las experiencias personales se han conocido por el boca a boca.
  • Falta de participación, interés y motivación por parte de las personas jóvenes: a veces, los desafíos a los que se enfrentan los/-as trabajadores/-as juveniles a la hora de implementar sus proyectos pueden ser la falta de entusiasmo de las personas jóvenes y sus reticencias a la hora de participar. Otra razón es la progresiva falta de motivación una vez comenzado el proyecto.
  • Falta de ayudas a las organizaciones por parte de las instituciones públicas: a diferencia de lo que sucede en otros países europeos, las instituciones públicas no ofrecen la posibilidad de otorgar fondos a las organizaciones de trabajo con jóvenes para desarrollar e implementar proyectos dirigidos a la juventud. En otros casos, esta falta de financiación significa que muchas organizaciones, centros o asociaciones juveniles no pueden organizar sus actividades en un lugar en el que las personas participantes puedan sentirse seguras. 

Herramientas y metodología que los/-as trabajadores/-as juveniles y sociales utilizan al trabajar con jóvenes en riesgo de exclusión social para promover su integración

En España, las personas que trabajan en el ámbito de la juventud deben recibir constantemente formaciones para evaluar las necesidades de los y las jóvenes y elegir el curso de acción adecuado para que su relación sea beneficiosa. Esto también significa que siempre tienen que buscar métodos nuevos e innovadores para usar en el desarrollo e implementación de sus actividades y proyectos. 

Plataformas como el INJUVE son herramientas muy útiles para los/-as trabajadores/-as juveniles, así como para las personas jóvenes que buscan actividades que puedan ser atractivas. En su página web ofrecen información sobre diferentes actividades, becas, ofertas de trabajo, formaciones u oportunidades educativas abiertas al público. Además, tener una amplia red de trabajadores/-as juveniles y personas que trabajan en ese ámbito puede ser muy favorable para encontrar oportunidades formativas.  

El trabajo con jóvenes ayuda a las personas jóvenes a tomar conciencia de sí mismas, lo que les gusta, lo que quieren hacer en el futuro, las mejores maneras de lograr los objetivos que se proponen, etc. Participar en una organización relacionada con el trabajo con jóvenes mejora su autoestima, fomenta atmósferas positivas entre los y las jóvenes y es necesario para desarrollar una mentalidad abierta. Es también muy útil concienciar a sus familias, a la gente que conocen y a las comunidades en las que viven, y puede ser útil mejorar su convivencia. Las actividades y proyectos desarrollados por organizaciones y entidades están fortaleciendo la red de jóvenes y sus círculos sociales. Es posible conocer gente que tiene los mismos intereses para construir amistades fuertes, pero también es útil conocer a personal experto del mismo ámbito profesional que podría estar interesado en futuras colaboraciones. 

Finalmente, el trabajo con jóvenes sirve como una herramienta para que las personas jóvenes desarrollen ciertas habilidades y competencias en diversas áreas que les sean útiles en el futuro para encontrar un empleo en un mercado laboral cada vez más competitivo. 

Breve descripción de buenas prácticas en el trabajo con personas jóvenes en riesgo de exclusión social en el país

Un programa típico liderado por la administración pública es PICE, que tiene el objetivo de mejorar la formación de las personas jóvenes a través de itinerarios formativos, tanto presenciales como online. Realizan prácticas en empresas donde pueden aplicar todo lo aprendido y está dirigido a menores de 30 años. Este programa busca mejorar la empleabilidad de las personas usuarias y sus capacidades. 

Otro ejemplo es Almanjáyar en Familia (ALFA), una organización de la ciudad de Granada que pretende promover la educación social y cultural en el barrio Almanjáyar. En 2004 iniciaron proyectos de educación social e intervención con menores socialmente vulnerables. El objetivo era mejorar la calidad de vida de las personas residentes empoderándolas a través del desarrollo de sus propias habilidades personales. Buscan una convivencia pacífica y cooperativa para que puedan vivir en un entorno más estable y productivo mientras adquieren las herramientas y habilidades necesarias para salir adelante. Juan Carlos Carrión González, presidente de esta organización, destaca que es necesario prestar atención a la realidad social, responder a ella y ofrecer a las personas jóvenes lo que no pueden tener: espacio con ordenadores, convivencia en el distrito, acompañamiento, etc. En definitiva, su proyecto «Aviones de papel» busca desarrollar la capacidad de pensamiento crítico de las personas jóvenes, prepararlas para la vida adulta, mejorar su autoestima, promover sus habilidades sociales y entrenarlas en la toma de decisiones.

La metodología en ALFA se basa en el compromiso de todas las personas: trabajadores/-as, voluntarios/-as y usuarios/-as. La primera lección que enseñan a las personas jóvenes es la de dar y recibir, frente a la de sólo pedir. Consiguen que se involucren en actividades saludables utilizando su propia motivación. Es su forma de ofrecer a sus usuarios/-as actividades diferentes a las que suelen tener en su barrio. Los talleres que organizan son solicitados por las propias personas jóvenes, una forma sencilla de garantizar su asistencia e interés. Sin ellas no hay proyecto. Su objetivo es hacerles entender que son las protagonistas de sus vidas y de su comunidad.

Las personas usuarias de ALFA suelen ser jóvenes con un alto índice de abandono escolar. La resolución autónoma de problemas es un punto clave en ALFA, para que puedan desarrollar habilidades como resultado de sus propias necesidades. Necesitan pasar de la mentalidad de «no puedo» a la de «necesito aprender a hacerlo», como hacen en los talleres para el desarrollo de competencias digitales. Una de sus iniciativas con mayor impacto es su equipo de fútbol femenino. A través de una actividad tan saludable, se han enfrentado a los estereotipos de género, fomentando el trabajo en equipo, la resolución de conflictos o la necesidad de compromiso para lograr el progreso social. Sin embargo, los estudios son lo primero, y los entrenadores que apoyan al equipo no dudan en dedicar tiempo de entrenamiento para ponerse al día con los deberes o resolver dudas si notan que las usuarias tienen problemas con sus notas.